Los sistemas de aislamiento térmico por el exterior más recomendables consisten en la adición de una capa de material aislante térmico rígido y un aplacado fijado al muro existente.
Incorporar una capa de 5 cm de material aislante en las fachadas puede suponer hasta un 15% de reducción en la demanda de energía, debido a un menor uso de calefacción y refrigeración.